Kim KiBum o Key,
como sus amigos le decían, era el típico niño rico… engreído y egoísta. Y en
especial… diva. Sólo se juntaba con el tipo de personas que estaban a ‘su nivel’
como él decía. El más popular del colegio, el conocido, envidiado y deseado.
Sí, ese era él, y era feliz con eso.
Pero, de cierta
forma, todo cambió cuando lo conoció a él, pues, salía de todo lo que
acostumbraba Key, era todo lo contario a
él. Y era la persona en la que menos de fijaría. Sí, él… Kim Jonghyun, líder
del equipo de Básquet, becado, nada que ver con lo que él solía frecuentar. ¡En
lo absoluto!
Pero su corazón
decía una cosa totalmente diferente… muy diferente. Cuando lo veía, cuando veía
esa sonrisa, ¡esa sonrisa! Y ese caminar pausado que lo caracterizaba. Todo lo
que era Key, se venía abajo. Porque Jonghyun, él… lograba destruir todas las
barreras que eran construidas por Key.
La única persona
que sabía acerca de ese raro amor, con una pizca de obsesión era el pequeño
Taemin, su mejor amigo y confidente. Un chico encantador, tierno, amable. En
cierta forma, diferente a Key. Pero aún así, la amistad de ellos dos, era más
fuerte que la de cualquiera. Taemin era novio de Jinki o como le decían sus
amigos ‘Onew’, él era el presidente del consejo estudiantil, típico chico
aplicado, inteligente. Ah, y era el mejor amigo de Jonghyun, sí… Jonghyun. Y
pues, él lo había conocido, gracias a Taemin. Cuando le presentó a Onew,
precisamente Jonghyun se encontraba con Onew, en la sala del concierto
estudiantil. Ellos cruzaron las miradas, y las sostuvieron por un momento, para
que luego Key, apartara la mirada con el rostro un poco sonrojado. Luego de
eso, Jonghyun se levantó y le tendió la mano, presentándose. Key había dudado
tomar la mano del chico en ese momento, pero luego la tomó y sonrió de forma
nerviosa. Jonghyun le dijo su nombre y sonrió, y bueno… ahí fue cuando ocurrió
todo. El corazón de Key se detuvo por un segundo, para después volver a su
andar ‘normal’. Y desde ese día había quedado prendado a él, oh sí. El gran
Key, estaba enamorado. Pero desde luego, gracias a su orgullo y personalidad no
se atrevía a acercarse a él, y volverse más cercanos. Sólo llegaba a compartir
una que otra vez tan sólo un ‘Hola’, ‘Buenos días’ y ‘Adiós’. Y hasta el
momento, esa era la vida de KiBum.